No es que no haya tenido tiempo, ni siquiera es que no haya tenido ganas de hacerlo, es que la tristeza aún me embarga, de hecho, me embarga cada dia mas y a veces prefiero no decir nada a decir cosas que me hagan revivir el dolor que siento. Hecho tanto de menos a mi Moni, que no podria explicarlo con palabras, porque me falta todo, su olor, su mirada complice, su sonrisa llena de amor, el calorcito de su cuerpo, la suavidad de su piel..... el sonido de esa risa que me hacia inmensamente feliz cuando soltaba esas carcajadas profundas, ante las bromas que siempre le haciamos su hermana y yo, Miguel, la gente que estabamos alrededor y a los que tanto queria como felices nos hacia. Nunca pensé que ésto fuese a más, que cada dia fuese peor la sensación de vacio y aunque cara al mundo lleve mi sonrisa casi siempre puesta, aún siento en el estómago una angustia que no controlo.
Ha sido por ello un verano raro, aunque haya tenido buenos momentos, aún no disfruto plenamente de las cosas, ni siquiera de mi viaje al Rocio en Agosto, en el que tuve momentos para todo, para la tristeza también porque fué duro el momento de esparcir sus cenizas, aunque voy siempre a recordar ese momento, porque estuve acompañada de gente que la queria y me quiere y nunca olvidaré esa última presentación ante nuestra Virgen del Rocio, ya que lleve la urna a la misa que hicieron en su nombre, dónde me fuí emocionando al ver llegar a la Ermita incluso gente que no esperaba que estuviese alli, y después todos mis amigos que quisieron nos fuimos en los todoterrenos al Puente del Ajolí, donde en una noche preciosa, con un cielo limpio lleno de estrellas, que era la única luz que nos iluminaba, María Cayuela entonaba una preciosa sevillana de despedida en su honor, mientras yo lanzaba sus cenizas al viento, en ese punto que une la marisma con ese camino que con tanta devoción hacemos los rocieros y que tantas veces hice andando como promesa por ella, y alli se quedaba para siempre libre, como nunca pudo estar en vida, rodeada de naturaleza y siempre con mi Virgen del Rocio al lado.
Por la emoción que todos teniamos, senti la confirmación de que su paso por esta vida, fué tan importante que nadie tenia palabras.
Tenia que soltar esto,, ya otro dia cuando me apetezca, os contaré cosas más alegres.
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